Con seis décadas de trayectoria, el certamen reúne a artistas de República
Dominicana y el Caribe para reflexionar sobre la memoria y la identidad.
La Fundación Eduardo León Jimenes y el Centro León dejaron formalmente inaugurada la
exposición del 29 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, un certamen que, tras seis
décadas de trayectoria, se ha consolidado como un referente para la difusión de las artes
visuales en la República Dominicana y el Caribe. Esta edición marca un hito en su historia
al ampliar su alcance geográfico e institucional, amplía su interlocución caribeña al
incorporar artistas de Bahamas y Haití, en diálogo con artistas dominicanos —residentes
en la isla y en comunidades del exterior—, quienes reúnen genealogías insulares,
memorias migrantes e imaginarios domésticos, junto a preguntas sobre los relatos
nacionales, el cuerpo, el cuidado y la materia.
El acto inaugural estuvo encabezado por la Dra. María Amalia León, presidente de la
Fundación Eduardo León Jimenes y del Centro León; María Elena Aguayo, directora
ejecutiva de la Fundación Eduardo León Jimenes; María Luisa Asilis, directora ejecutiva
del Centro León; Luis Felipe Rodríguez, gerente de Programas Culturales; Sara Hermann
Morera, curadora en jefe. El equipo curatorial, responsable del acompañamiento de las
obras, integrado por José Roca, Luis Graham Castillo y Suset Sánchez.
Durante la ceremonia, la Dra. María Amalia León resaltó la trascendencia del evento
expresando que: «Este certamen ha sabido ajustarse en cada etapa a las necesidades de
la cultura y de los artistas. Ha ido incorporando otras modalidades, creando otros
espacios para el desarrollo de nuevas maneras de narrar historias, provocar reflexiones y
plantear interrogantes.
Esta 29ª edición reafirma esa visión, ampliando su perspectiva
caribeña de incorporar artistas de Bahamas y de Ecuador, en diálogo con artistas
dominicanos residentes en la Isla y en el exterior, así como creadores de otras regiones
que viven en la República Dominicana.».
Por su parte, José Roca, en representación de los curadores, señaló que: «La labor del
curador implica un compromiso profundo que se encuentra en su propia etimología:
acompañar o cuidar. En este proceso, más que seleccionar obras, quisimos analizar
prácticas y trayectorias para servir como un eco a las ideas de los artistas; a veces un eco
sordo, otras veces un eco brillante, pero siempre un diálogo necesario para fortalecer sus
convicciones».
«Formar parte de esta edición era algo, que sin saber exactamente como, siempre estuvo
entre mis planes. Y hoy, poder compartir este espacio con otros artistas, ver la diversidad



